El amor en la infancia es puro, honesto, sencillo, verdadero, inocente, caprichoso, solidario, entre otras cosas. Es único. Es un tipo de amor que no está intoxicado por ningún suceso de la vida, por ninguna circunstancia desagradable, por ningún daño ni ninguna pena. Es un amor particular, especial en el que todo es bello y todo es armonioso; no hay nada que pueda apagar ese amor ni nada que pueda ensuciarlo con algo. En los ojos de un niño, la vida es diferente, la vida verdaderamente sonríe y es feliz. Los niños ven todo con otra predisposición, ven todo con más amor, más ternura, más simpleza y eso es lo que la vida necesita. Nuestro amor adulto necesita contagiarse un poco del amor infante, de aquel amor tan puro y bello. Tratemos de contagiarnos de estos viejos amores que tan felices nos hicieron y hasta quizá nos siguen haciendo hoy en día.
Las frases de amor desde la infancia que hoy les brindamos úsenlas a su merced: compartanlas para decirle a esos viejos amores lo que nunca le dijeron, expresen lo especial que sintieron que fue toda esa aventura y ¡agradezcan por haber vivido un amor tan puro como el de los niños!



